Hace unos meses Bleuge publicó una entrada en su blog con un vídeo de youtube. Me gusta más cuando escribe ;-) pero en esta ocasión la entrada me ha hecho adicta a un cantante que antes no sabía ni que existía: Antony Hegarty, y su grupo Antony and the Johnsons. Me enganché a la primera y ahora ya no recuerdo cómo era mi vida musical antes de conocer esta voz alucinante. He enganchado a parte de mi entorno también. No sólo me parece un genio, está claro que sabe rodearse de gente igual de genial porque el vídeo que colgó Bleuge, el de Cripple and the Starfish, debe ser el vídeo más triste jamás rodado. Así que gracias, b*.
lunes, 19 de enero de 2009
AGRADECIMIENTO
Hace unos meses Bleuge publicó una entrada en su blog con un vídeo de youtube. Me gusta más cuando escribe ;-) pero en esta ocasión la entrada me ha hecho adicta a un cantante que antes no sabía ni que existía: Antony Hegarty, y su grupo Antony and the Johnsons. Me enganché a la primera y ahora ya no recuerdo cómo era mi vida musical antes de conocer esta voz alucinante. He enganchado a parte de mi entorno también. No sólo me parece un genio, está claro que sabe rodearse de gente igual de genial porque el vídeo que colgó Bleuge, el de Cripple and the Starfish, debe ser el vídeo más triste jamás rodado. Así que gracias, b*.
EL PROGRAMA QUE VERÍA
Cuando de uvas a peras veo a mis amigos I+J siempre me río muchísimo, sea el tema que sea. La última vez, allá por noviembre, estuvimos hablando entre otras cosas de la mierda que dan en la tele y de la falta de pudor de los programas de cotilleos y "de sillitas" (esos en los que la gente cuenta que engañó al marido con el butanero, etc.), y J tuvo una idea brillante para un programa de televisión. A mí al menos me lo pareció. Como él no tiene blog (que yo sepa), antes de que se me olvide su idea aquí la pongo a disposición de cualquier cadena de tele que quiera animarse a hacer algo diferente (y hacerle rico de paso), y para acordarme y reírme cuando tenga el día tonto. Puedo asegurar que yo vería un programa así, como un soplo de aire fresco entre tanta historia casposa de baronesas, trepas, pseudoperiodistas y demás morralla:Nombre del programa: "NO queremos saber"
Sinopsis: a un plató con sillas se invita a toda esa gente que se muere por contar sus trapos sucios. Cada vez que sale un invitado y hace ademán de contar sus historias, el público le abuchea y el presentador le echa la bronca por no tener ni la más mínima dignidad. Al final el invitado se va sin sacar los trapos sucios de alguno de sus pobres parientes o amigos.
Ejemplo de cómo sería el programa:
Presentador: y ahora, desde Villabotijos de Arriba, Obdulia viene a contarnos algo que lleva años callándose... ¡Adelante, Obdulia!
(Aplausos; entra Obdulia y se sienta)
Presentador: ¿Y bien, Obdulia? ¿Qué te trae a nuestro programa?Obdulia: pues verás, majo, llevo años queriendo contarlo. La bruja de mi hermana y yo nos peleamos hace veinte años porque ella me quitó a mi novio Tobías en la verbena del pueblo, y se casó con él, y ahora que ha enviudado vengo a contar aquí frente a las cámaras que todo este tiempo, ¡él se la pegaba conmigo! Y si entro en detalles de lo que hacíamos, pues el Tobías...
Presentador: Obdulia, esas cosas se guardan en familia. ¿A quién le puede importar? ¿Porqué crees que es un punto a tu favor que lo airees aquí? No le interesa a nadie salvo a las partes afectadas, y además quedas como una verdulera bocazas viniendo aquí a que el público se refocile en el morbo. Lo que crees que interesa en realidad sólo entretiene, hasta que aparezca otra persona con otra historia aún peor, no te engañes. La gente sólo te escucharía porque así creen que sus miserables vidas podrían haber sido como la tuya y así se consuelan. La verdad es que NO queremos saberlo y NO nos interesa, sólo tepones en evidencia viniendo aquí a humillar a un pariente tuyo, así que te vas a casa y se lo cuentas a la interesada, que por supuesto no está aquí porque somos gente seria. ¡Un poco de dignidad, Obdulia! ¡Aún puedes quedar como una señora! ¡Fuera del plató!
(Aplausos del público)
Uno pensaría que un programa así nunca funcionaría porque no hay masocas suficientes que se animen a que les traten así, pero es un error: la gente mata por salir ante una cámara aunque sea para mal, y de ello hay pruebas sobradas en cualquier cadena. Si encima cobran o se les paga el billete a la ciudad donde esté el plató habrá tortas. El lema de nuestra tele, que la gente ha hecho suyo, ya lo acuñó Oscar Wilde: "sólo hay algo peor a que se hable de uno, y es que no se hable de uno", o dicho de otra manera, no existe la mala publicidad.
miércoles, 14 de enero de 2009
LA ESCALA TAYLOR
No sé si alguien se ha dedicado ya a crear una escala para las canciones midiendo su adaptabilidad y resistencia a ser versionadas, pero si no existe están tardando. Hay escalas para medirlo todo, desde radiación a terremotos, ¿porqué no una para medir la resistencia y calidad de una canción a ser destrozada por supuestos "homenajes"? ¿qué hemos hecho para merecer que la falta de originalidad provoque estos continuos ataques al talento ajeno?
Hoy se propone aquí la escala Taylor, aplicable a cualquier canción, según la cual el grado 1 es lo más facilón (casi cualquier canción puede tener un grado 1 y seguir gustándote) al grado 10 (canciones tan buenas que hace falta un profesional de la destrucción musical para que llegues a odiarlas, incluso la original).
La idea me vino hace poco oyendo un anuncio en la radio: James Taylor ha sacado nuevo disco, lo de nuevo entre comillas, porque se trata de reversionar por enésima vez canciones que no necesitaban a James Taylor para nada. Otra profesional de salvajadas de este tipo es Céline Dion, que no respeta animales, plantas ni personas a la hora de hacer sus tristemente famosos "covers". En fin, a lo que iba: el Taylor se saca de la manga un disco y en él perpetra con saña y alevosía una versión de la obra maestra de Leonard Cohen, Suzanne. En la cuña de la radio sólo ponen unos segundos pero es suficiente para que la voz caprina del maldito Taylor me haya puesto los pelos como escarpias y además haya logrado que le coja miedo a la canción. Comentando el tema con otro fan de Cohen-odiador de Taylor se nos ocurrió la Escala Taylor de resistencia musical, que iría como sigue:
Grado 1. Ocarina. Prácticamente cualquier canción puede ser reinterpretada a la ocarina, como sabe cualquiera que se suba a un ascensor o sufra el hilo musical de espera de una centralita telefónica. El sumo sacerdote de este grado 1 es por supuesto Kenny G, del que tengo la teoría aún por confirmar de que es la misma persona que Michael Bolton.
Grado 2. Merengue/Flamenquito. Ahora ha amainado el temporal, pero hubo una época en la que no podías salir a la calle (en Canarias al menos) sin escuchar una versión merengue de tu canción pop favorita, fuese la que fuese; esta década en cambio promete ser la del flamenquito. Muchos años atrás ya podíamos ver el poder latente del tirititrán con cosas como ésta. Un tal Pitingo ha llevado este grado tan lejos que se ha atrevido hasta con las Divas del Soul.
Grado 3. Flauta andina. Al igual que con la ocarina, cualquier canción salvo unas pocas excepciones se puede adaptar a flauta andina. El que no se lo crea no tiene más que darse una vuelta por las calles peatonales de Madrid o Barcelona.
Grado 4. Música clásica. Como el infame Luis Cobos y otros antes que él demostraron, una orquesta clásica puede, e incluso se siente obligada, a acometer de vez en cuando al pobre y maltrecho pop/rock sin que éste pueda defenderse. El Cobos es capaz, con su infinita maldad, de coger un famoso tema silbado militar y convertirlo en algo para escuchar en un auditorio con cara muy seria.
Grado 5. Boyband/diva pop. Si ya te versiona una boyband, estás mal, muy mal. Recuerdo con escalofríos la versión de We Will Rock You que prepetró una de estas formaciones de destrucción masiva (¿Blue? ¿New Kids? ¡No! ¡Five!), o el Satisfaction de... ¡¡¡Britney Spears!!! La prueba de la calidad de los Rolling y de los Beatles es que sólo podrían con ellos los ejecutores del Grado 10.
Grado 6. Chillout. Aquí ya hablamos de palabras mayores. Hace un año nos invadió el dichoso chilaut y hasta ahora hemos visto cómo abusaban de todo lo que nos era querido. Ved lo que han hecho con Summertime.
Grado 7. Rod Stewart. Se podía haber limitado a cantar sus entrañables horteradas, pero no: descubrió su vena crooner y ahora escoge sus víctimas entre lo más selecto del repertorio de Sinatra, Martin, Armstrong y los demás, que desde el más allá ya no pueden defenderse. Este puesto lo comparte el bueno de Rod ex-aequo con Michael Bublé (al que se le oyó decir "mira lo que he hecho con la cochina de Nina Simone" antes de que le empezara a girar la cabeza).
Grado 8. Rapero de estribillo. Da igual lo redonda que sea la canción, si la coge un remezclador y le mete en los estribillos a un rapero viejagloria pueden hacerte odiar casi cualquier cosa, sobre todo por la horrible sensación de que no hacía ninguna falta. Hoy en día no eres nadie en lo musical si no pulveriza tu estribillo un rapero.
Grado 9. Opera, Pópera y Pseudópera. Aquí ya entramos en el equivalente musical de un ataque con armas nucleares: desde Il Divo a Plácido Domingo, pasando por la recién llegada (a la pópera) Ainhoa Arteta, parece que tu carrera musical no está completa si no versionas con mucho grito y aspaviento un musical o un tema de pop (español aún mejor, pero si te atreves con los dioses de la guitarra tiene más mérito). Si tu canción favorita es pillada con la guardia baja por un tenor o una soprano, nunca la volverás a escuchar con los mismos oídos.
Grado 10. James Taylor. Se trata ya de un caso irreversible. Nada puede devolver la frescura y lozanía a una canción una vez ha pasado por la garganta temblorosa de James Taylor. Sólo lo más sagrado puede pasar esta prueba, y esto es sólo en teoría porque aún está por ver qué sería capaz de hacer el señor Taylor con (por ejemplo) un tema de Hendrix.
Fuera de escala o Defcon50: Céline Dion. Que esta Atila del gorgorito siga en activo no tiene justificación. Roy Orbison aún se revuelve en su tumba oyendo la masacre que Céline hizo con su I Drove All Night.
Nota: no se confundan, estoy totalmente a favor de las versiones, de hecho en muchos casos prefiero una versión al original, pero sólo si la versión aporta algo nuevo o mejora lo versionado, porque hay casos que claman al cielo. Otro día hago una escala positiva con los grados de mejora de una canción (pero me río más con la escala Taylor).
Por supuesto espero que quienes lean esto sugieran los peores crímenes contra el tímpano que puedan recordar. Podemos hacer un top 10 de Versiones que Nunca Debieron Haberse Consentido (y otro día... ¡Remakes de cine!)
Hoy se propone aquí la escala Taylor, aplicable a cualquier canción, según la cual el grado 1 es lo más facilón (casi cualquier canción puede tener un grado 1 y seguir gustándote) al grado 10 (canciones tan buenas que hace falta un profesional de la destrucción musical para que llegues a odiarlas, incluso la original).
La idea me vino hace poco oyendo un anuncio en la radio: James Taylor ha sacado nuevo disco, lo de nuevo entre comillas, porque se trata de reversionar por enésima vez canciones que no necesitaban a James Taylor para nada. Otra profesional de salvajadas de este tipo es Céline Dion, que no respeta animales, plantas ni personas a la hora de hacer sus tristemente famosos "covers". En fin, a lo que iba: el Taylor se saca de la manga un disco y en él perpetra con saña y alevosía una versión de la obra maestra de Leonard Cohen, Suzanne. En la cuña de la radio sólo ponen unos segundos pero es suficiente para que la voz caprina del maldito Taylor me haya puesto los pelos como escarpias y además haya logrado que le coja miedo a la canción. Comentando el tema con otro fan de Cohen-odiador de Taylor se nos ocurrió la Escala Taylor de resistencia musical, que iría como sigue:
Grado 1. Ocarina. Prácticamente cualquier canción puede ser reinterpretada a la ocarina, como sabe cualquiera que se suba a un ascensor o sufra el hilo musical de espera de una centralita telefónica. El sumo sacerdote de este grado 1 es por supuesto Kenny G, del que tengo la teoría aún por confirmar de que es la misma persona que Michael Bolton.
Grado 2. Merengue/Flamenquito. Ahora ha amainado el temporal, pero hubo una época en la que no podías salir a la calle (en Canarias al menos) sin escuchar una versión merengue de tu canción pop favorita, fuese la que fuese; esta década en cambio promete ser la del flamenquito. Muchos años atrás ya podíamos ver el poder latente del tirititrán con cosas como ésta. Un tal Pitingo ha llevado este grado tan lejos que se ha atrevido hasta con las Divas del Soul.
Grado 3. Flauta andina. Al igual que con la ocarina, cualquier canción salvo unas pocas excepciones se puede adaptar a flauta andina. El que no se lo crea no tiene más que darse una vuelta por las calles peatonales de Madrid o Barcelona.
Grado 4. Música clásica. Como el infame Luis Cobos y otros antes que él demostraron, una orquesta clásica puede, e incluso se siente obligada, a acometer de vez en cuando al pobre y maltrecho pop/rock sin que éste pueda defenderse. El Cobos es capaz, con su infinita maldad, de coger un famoso tema silbado militar y convertirlo en algo para escuchar en un auditorio con cara muy seria.
Grado 5. Boyband/diva pop. Si ya te versiona una boyband, estás mal, muy mal. Recuerdo con escalofríos la versión de We Will Rock You que prepetró una de estas formaciones de destrucción masiva (¿Blue? ¿New Kids? ¡No! ¡Five!), o el Satisfaction de... ¡¡¡Britney Spears!!! La prueba de la calidad de los Rolling y de los Beatles es que sólo podrían con ellos los ejecutores del Grado 10.
Grado 6. Chillout. Aquí ya hablamos de palabras mayores. Hace un año nos invadió el dichoso chilaut y hasta ahora hemos visto cómo abusaban de todo lo que nos era querido. Ved lo que han hecho con Summertime.
Grado 7. Rod Stewart. Se podía haber limitado a cantar sus entrañables horteradas, pero no: descubrió su vena crooner y ahora escoge sus víctimas entre lo más selecto del repertorio de Sinatra, Martin, Armstrong y los demás, que desde el más allá ya no pueden defenderse. Este puesto lo comparte el bueno de Rod ex-aequo con Michael Bublé (al que se le oyó decir "mira lo que he hecho con la cochina de Nina Simone" antes de que le empezara a girar la cabeza).
Grado 8. Rapero de estribillo. Da igual lo redonda que sea la canción, si la coge un remezclador y le mete en los estribillos a un rapero viejagloria pueden hacerte odiar casi cualquier cosa, sobre todo por la horrible sensación de que no hacía ninguna falta. Hoy en día no eres nadie en lo musical si no pulveriza tu estribillo un rapero.
Grado 9. Opera, Pópera y Pseudópera. Aquí ya entramos en el equivalente musical de un ataque con armas nucleares: desde Il Divo a Plácido Domingo, pasando por la recién llegada (a la pópera) Ainhoa Arteta, parece que tu carrera musical no está completa si no versionas con mucho grito y aspaviento un musical o un tema de pop (español aún mejor, pero si te atreves con los dioses de la guitarra tiene más mérito). Si tu canción favorita es pillada con la guardia baja por un tenor o una soprano, nunca la volverás a escuchar con los mismos oídos.
Grado 10. James Taylor. Se trata ya de un caso irreversible. Nada puede devolver la frescura y lozanía a una canción una vez ha pasado por la garganta temblorosa de James Taylor. Sólo lo más sagrado puede pasar esta prueba, y esto es sólo en teoría porque aún está por ver qué sería capaz de hacer el señor Taylor con (por ejemplo) un tema de Hendrix.
Fuera de escala o Defcon50: Céline Dion. Que esta Atila del gorgorito siga en activo no tiene justificación. Roy Orbison aún se revuelve en su tumba oyendo la masacre que Céline hizo con su I Drove All Night.
Nota: no se confundan, estoy totalmente a favor de las versiones, de hecho en muchos casos prefiero una versión al original, pero sólo si la versión aporta algo nuevo o mejora lo versionado, porque hay casos que claman al cielo. Otro día hago una escala positiva con los grados de mejora de una canción (pero me río más con la escala Taylor).
Por supuesto espero que quienes lean esto sugieran los peores crímenes contra el tímpano que puedan recordar. Podemos hacer un top 10 de Versiones que Nunca Debieron Haberse Consentido (y otro día... ¡Remakes de cine!)
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martes, 13 de enero de 2009
TENGO UN PODER
Hace tiempo que lo sospechaba, pero hoy lo he confirmado: tengo un poder. O un don. A veces me alegro de tenerlo y otras veces me arrepiento, pero es lo que hay y tendré que vivir con ello. Mi don es el siguiente: sin esfuerzo alguno por mi parte, gente a la que acabo de conocer se ve obligada a contarme detalles íntimos de su vida a los dos minutos de entablar conversación (y esta conversación suele ser de los temas más tópicos, pero acaba derivando a confesiones privadas en pocos segundos). Esto me pasa cada vez con más frecuencia, y no recuerdo haber recibido ninguna picadura de animal radiactivo, ni exposición a minerales extraterrestres, pero es la única explicación que se me ocurre para que en una semana al menos cuatro personas me hayan detallado escabrosos detalles de sus profesiones, sus parejas o familiares o de sus viajes, sin mediar preguntas específicas, ni provocación, ni nada.
Hoy mismo, un tipo al que conozco porque es el guardia de seguridad a la entrada de un edificio público al que voy a menudo por trabajo, me ha estado contando que en un viaje que hizo con un grupo de aficionados al deporte acabó en un chalet lleno de señoritas eslavas de nada dudosa profesión. Le tuve que interrumpir cuando empezó a detallar las tarifas. Juro que sólo le pregunté qué tal las fiestas de Navidad, y de ahí en adelante habló él. Sé que entre hombres este tipo de chorradas se dan más, pero siendo yo mujer me resulta chocante e inesperado, y si le hubiese animado un mínimo me cuenta hasta el color de las sábanas, el tío.
Hace unos cuatro días otro tío me cuenta las broncas que tiene con su mujer (y socia en la empresa) por los despilfarros monetarios de ella frente a la prudencia económica de él, incluyendo el precio de sus últimas compras de ropa.
El otro día fui a dejar una factura a otra empresa y la secretaria, a la que nunca había visto antes, me narró el traumático parto de su hermana desde que rompió aguas hasta que al marido le aplicaron sedantes (ocurrió lo peor), una de las historias más tristes que he oído.
Por favor, me gustaría saber si esto le pasa a todo el mundo o sólo a mí, que nunca cuento nada y menos con detalles que creo que no deben salir de casa. Tengo la sensación de que se me nota en la cara la sorpresa de estar escuchando algo que no debería saber, cuando me veo en estas situaciones. Lo de que tengo poderes se perfila como la explicación más sencilla. De verdad que no hago nada por producir esta conducta.
La otra explicación posible es que la gente es cada vez más bocazas y exhibicionista. Pero me cuesta creer que tanta gente esté frita por contar los detalles de sus historias a la primera persona que les da los buenos días (soy de las pobres ingenuas que aún siente vergüenza ajena cuando ve a la gente en la tele contando su vida, y que no quiere ser famosa saiendo en Gran Hermano).
Hoy mismo, un tipo al que conozco porque es el guardia de seguridad a la entrada de un edificio público al que voy a menudo por trabajo, me ha estado contando que en un viaje que hizo con un grupo de aficionados al deporte acabó en un chalet lleno de señoritas eslavas de nada dudosa profesión. Le tuve que interrumpir cuando empezó a detallar las tarifas. Juro que sólo le pregunté qué tal las fiestas de Navidad, y de ahí en adelante habló él. Sé que entre hombres este tipo de chorradas se dan más, pero siendo yo mujer me resulta chocante e inesperado, y si le hubiese animado un mínimo me cuenta hasta el color de las sábanas, el tío.
Hace unos cuatro días otro tío me cuenta las broncas que tiene con su mujer (y socia en la empresa) por los despilfarros monetarios de ella frente a la prudencia económica de él, incluyendo el precio de sus últimas compras de ropa.
El otro día fui a dejar una factura a otra empresa y la secretaria, a la que nunca había visto antes, me narró el traumático parto de su hermana desde que rompió aguas hasta que al marido le aplicaron sedantes (ocurrió lo peor), una de las historias más tristes que he oído.
Por favor, me gustaría saber si esto le pasa a todo el mundo o sólo a mí, que nunca cuento nada y menos con detalles que creo que no deben salir de casa. Tengo la sensación de que se me nota en la cara la sorpresa de estar escuchando algo que no debería saber, cuando me veo en estas situaciones. Lo de que tengo poderes se perfila como la explicación más sencilla. De verdad que no hago nada por producir esta conducta.
La otra explicación posible es que la gente es cada vez más bocazas y exhibicionista. Pero me cuesta creer que tanta gente esté frita por contar los detalles de sus historias a la primera persona que les da los buenos días (soy de las pobres ingenuas que aún siente vergüenza ajena cuando ve a la gente en la tele contando su vida, y que no quiere ser famosa saiendo en Gran Hermano).
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domingo, 11 de enero de 2009
ENVIDIA, ENVIDIA COCHINA
Debería hacer un top 5 de vídeos de gente bailando que me ponen de buen humor (con una gran dosis de feroz envidia añadida). El otro día ponía por aquí una especie de duelo de baile en el cual la canción era lo de menos viendo contorsionarse a los dos chicos que lo protagonizan. Otro de los que me producen esa sensación de alegría es éste, un remix sobre una canción de Elvis en el que sale gente bailando de muy diferentes maneras. Mi favorito es el mod que hace una especie de pase mágico con los pies, no sé cómo (repito que soy un ser humano con dos pies izquierdos y nula coordinación para el baile). Y sí, también me gusta ver a Fred y Ginger (o Fred y Cyd), aunque mi número favorito de musical es de Siete Novias para Siete Hermanos, casi seguro (tendré que ponerme a pensar y quizá recuerde otro).
jueves, 8 de enero de 2009
SLANG
Por si acaso, slang = argot o jerga
Muchas veces se usa a un nivel tan alto que aunque creas conocer el idioma en cuestión (o incluso sea TU idioma), el desconocer la jerga hace que no cojas ni torta de lo que el cantante, escritor o interlocutor te quiere decir. Con los vídeos de reguetón y demás ruido ni me molesto, pero a veces una oye cosas que parecen más interesantes, y se escapa la mitad de lo que significa. Por ejemplo, con las canciones de Eminem, Kanye West o The White Stripes hay veces que no tengo ni la más remota idea de qué están diciendo a pesar de apañarme en inglés sin jerga. Para esto, es muy útil tener a mano una página como Slangcity con "traducciones" del dichoso slang. Hay muchas páginas por el estilo, pero me gusta mucho ésta porque es casi artesanal, la lleva una sola persona que es bastante rigurosa y va añadiendo cosas cuando tiene un rato, casi como un blog. Cada mes o así me meto a ver si ha actualizado el tema, incluyendo las pintadas y expresiones que va pillando por ahí. Recomendable y entretenida.
lunes, 5 de enero de 2009
NOS LO TEMÍAMOS
"La vida no es como nos creíamos, sino como nos temíamos"
Esta frase me llamó mucho la atención, más cuando resulta que te la encuentras por sorpresa en un artículo sobre tendencias decorativas en El País. No ha habido manera de encontrar de quién es, pero la pongo igualmente.
Como curiosidad, cuando la busqué en google (¿ya está admitido googlear como verbo?) me encontré con todo tipo de cosas que al parecer todos temíamos. Vale la pena probar, metes en Google "como nos temíamos", "lo que temíamos" y "como temíamos" y aparecen motivos de temor tan diferentes como:
- la contaminación del agua en Zorritos
- ETA vuelve a atentar (la que más corresponde a la realidad, seguro)
- un remake de Wayne's World
- casarse engorda y está demostrado
- Britney recupera la custodia de sus hijos
- se toman decisiones erróneas en la Sub23 (sea lo que sea eso)
- solapación (sic) de Leonard Cohen y Death Cab For Cutie en el FIB (me imagino la cara de, por ejemplo, mi abuela, si le leyese esta frase y le preguntase de qué cree que habla)
- alguien es alérgico al huevo.
LIBROS 2008: 3er CUATRIMESTRE
Para cerrar el 2008, aquí va la última anotación de libros leídos, los del tercer cuatrimestre. De verdad, de verdad que trataré de apuntar lo que me ha parecido cada uno de los 44 libros que han caído este año.
32. How to be good (Cómo ser buenos), de Nick Hornby (R)
33. Do androids dream of electric sheep? (¿Sueñan los andoides con ovejas electricas?), de Philip K. Dick (R)
34. El club Dumas, de Arturo Pérez-Reverte (R)
35. Aquella mitad de mi tiempo, de Javier Marías
36. Amsterdam, de Ian McEwan
37. Pégate un tiro para sobrevivir, de Chuck Klosterman
38. The Godfather (El Padrino), de Mario Puzo (R)
39. 13,99 €, de Frédéric Beigbeder (R)
40. The Jeeves Omnibus, Vol. I, de P.G. Wodehouse (parcialmente R)
41-44. El Capitán Alatriste: libros 1 al 4, de Arturo Pérez-Reverte
42. Nouvelles sous ecstasy (Historias en éxtasis), de Frédéric Beigbeder
43. La Reina del Sur, de Arturo Pérez-Reverte
44. El desarrollo emocional de tu hijo, de Roser Pérez-Simó
Pues hasta aquí los que he recordado apuntar, y esta vez ni siquiera están en orden. Espero este año aumentar la variedad de autores :-)
Y como siempre, se admiten sugerencias.
Los dos anteriores cuatrimestres, aquí y aquí.
32. How to be good (Cómo ser buenos), de Nick Hornby (R)
33. Do androids dream of electric sheep? (¿Sueñan los andoides con ovejas electricas?), de Philip K. Dick (R)
34. El club Dumas, de Arturo Pérez-Reverte (R)
35. Aquella mitad de mi tiempo, de Javier Marías
36. Amsterdam, de Ian McEwan
37. Pégate un tiro para sobrevivir, de Chuck Klosterman
38. The Godfather (El Padrino), de Mario Puzo (R)
39. 13,99 €, de Frédéric Beigbeder (R)
40. The Jeeves Omnibus, Vol. I, de P.G. Wodehouse (parcialmente R)
41-44. El Capitán Alatriste: libros 1 al 4, de Arturo Pérez-Reverte
42. Nouvelles sous ecstasy (Historias en éxtasis), de Frédéric Beigbeder
43. La Reina del Sur, de Arturo Pérez-Reverte
44. El desarrollo emocional de tu hijo, de Roser Pérez-Simó
Pues hasta aquí los que he recordado apuntar, y esta vez ni siquiera están en orden. Espero este año aumentar la variedad de autores :-)
Y como siempre, se admiten sugerencias.
Los dos anteriores cuatrimestres, aquí y aquí.
QUÉ GENTE
Para todos los que como yo, tenemos dos pies izquierdos y nula coordinación para el baile, los vídeos musicales que incluyen gente bailando como dios son hipnóticos. Me da igual la canción. Puedo estar horas viendo a estos seres poniendo en práctica con aparente facilidad lo que para mí es un don extraterrestre (o divino si uno es creyente). Hay unos cuantos más por ahí, pero el último que me ha llamado la atención es éste de Axwell (ni idea de quién es) con dos chicos que evidentemente serán campeones de lo suyo, se llame como se llame. Me pone de buen humor.
EL INFIERNO EXISTE...
...Y se llama "Víspera de Reyes en el Corte Inglés". Yo he pasado de acercarme siquiera, pero gente aún aterrada me habla de una hora de cola para el empaquetado, tickets de aparcamiento que vencen dos veces antes de que tu coche haya tenido tiempo a salir, y reservas desaparecidas. Creo que no cabe una aguja en el de aquí, supongo que en el resto del país será igual. Masoquistas, digo yo.
sábado, 3 de enero de 2009
FLIPO Y ALUCINO CON JUAN FRANCISCO CASAS
De lo que aparece de cuando en cuando en revistas y exposiciones de arte moderno la mayoría me resbala o me da tres patadas, pero de vez en cuando aparece gente con ideas y con técnica (combinación cada vez más escasa) como Juan Francisco Casas. Este chico (o señor, que hay un respeto) se dedica a dibujar en plan hiperrealista instantáneas tomadas en fiestas, pero en papel de formato enorme, y siempre a bolígrafo. A mí me gusta especialmente porque además me recuerda a un compañero de facultad que dibujaba también a boli (con bics normales, corrientes y molientes), con una técnica increíble.
Meterse a opinar sobre el arte moderno puede llevar siglos de debate y no es plan, pero en general creo que la cosa está más bien mal -aunque por otra parte siempre ha habido más mediocres que genios, es sólo que la Historia los olvida-. Por ejemplo, en la última exposición que visité hace un par de semanas, la mayoría de cuadros habían sido claramente realizados vía fotochop y posteriormente impresos en reprografía, o transferidos, para si acaso añadir alguna pincelada y colarlo como cuadros en vez de pósters, con el precio correspondiente, claro. Los supuestos artistas que perpetran este timo se atreven a llamarlo "técnica mixta digital" y cosas así. A ver si me explico, no me parece mal recurrir a atajos, pero que encima pretendas pasarlo por una técnica propia y manual cuando lo único manual que has hecho ha sido mover el ratón, me parece propio de jetas que encima se creen que los demás somos idiotas. Es esperanzador ver que alguien aún recurre al triángulo imaginario que decía Leonardo, el que une mente, mano y ojo, y es capaz de tirarse horas y horas haciendo lo que los aficionados al CAD hacen con un efecto casposo en segundos.
Cada vez quedan menos dibujantes como ellos y me alegro de que Casas esté siendo cada vez más conocido. Los admiro muchísimo y a la larga creo que el tiempo los pondrá en su lugar.
Y antes de que alguien me salte con ejemplos como Duchamp, Beuys o los Happenings, diré que sí, mucho concepto y todo eso, que me lo sé, pero sigo prefiriendo que haya tanto concepto como técnica y no sólo uno de los dos. Las obras conceptuales me aburren en general, y las de técnica perfecta pero nada más me dan grima. Que haya que tener algún conocimiento previo sobre la obra y su contexto (ya sea un cuadro, una peli o una novela) para apreciarlos me parece bien, pero que la explicación kilométrica sea la única forma de disfrutar de la obra me parece una pedantería. Esta idea fue necesaria en su momento, pero a la larga son obras que no te emocionan nada. Este tipo de debate lo he tenido mil veces en mil terrazas, galerías y cafeterías y nunca lleva a nungún lado. Creedme, lo sé. Se acaban formando siempre dos bandos, técnica contra concepto, se repiten los topicazos, y a la larga, como me dijo una vez b*, alguien acaba citando a los nazis (b*, si pasas por aquí y lees esto, por favor vuelve a decirme el nombre de la ley aquella, por favor).
FLORES MUERTAS
Por trabajo me ha tocado ir hasta a cementerios y tanatorios. En mi ciudad hay un tanatorio junto al cementerio, y a la entrada al primero vi esta imagen, tan deprimente de por sí que no hay mucho que comentar. Definitivamente, cuando muera quiero que me incineren, y si hay flores, que las quemen también. No se me ocurre nada más triste que ver una corona con frase de condolencia incluida metida torpemente en un contenedor de plasticazo. Bueno, sí: quizá sea aún más triste un nicho con flores de plástico. Pero claro, esto es totalmente personal.Postdata de contraste: por otra parte, cada vez que veo una estela funeraria de éstas en color morado nazareno, recuerdo a un compañero de instituto que, para ser admitido en una "Fiesta de Magos" (fiestas de mayo en las que hay que vestirse de campesino canario, o "mago"), solucionó su falta de fajín rojo anudándose la estela de su abuela, que su madre aún conservaba en el armario. Así que cuando veo coronas funerarias automáticamente me acuerdo de Alberto y su fajín de "Siempre te recordaremos" y me río por dentro.
FOTOS
Mi cámara actual es una nikon réflex digital, aunque hasta hace poco también usaba una Polaroid y una Lomo, pero las he abandonado por puro sentido práctico. Soy la primera a la que le encanta todo el proceso artesanal fotográfico y he hecho hasta estenopeicas (caja de cartón + agujero + papel fotográfico), y casi lloro cuando tuve que vender mi ampliadora, pero hay que rendirse ante la evidencia, no hay nada más cómodo que una cámara digital a la hora de revelar y clasificar, y desde que las réflex son asequibles, para mí no hay vuelta atrás, y lo digo sin nostalgia.
Para mí los fotógrafos -al menos los aficionados- se dividen básicamente en dos, los que creen que el tema, la composición y la luz lo son todo, y los que le dan más importancia al modelo de la cámara que usan y a la pasta que se gastan en el equipo. Yo me considero del primer grupo. Si la composición es buena y la luz también, o el tema es interesante, ¿a quién le importa que la cámara sea una u otra? Es como la gente que cree que por usar óleos Van Gogh al triple del precio de los otros, van a pintar mejores cuadros. En fin, podría seguir horas, pero a lo que iba.
Mi móvil tiene cámara. No lo pedí, pero ya son todos así, qué le vamos a hacer. Y hay que reconocer que útil es un rato. Además me ahorro cargar más de medio kilo de cámara réflex a sumar a todo lo que ya llevo al hombro a diario. Y de vez en cuando, durante el trabajo, veo imágenes que me llaman la atención, y que puedo congelar hasta con la mierda de móvil, que ni permite enfoque ni ajustes ni nada. Pero al menos me quedo con el tema o la idea, que a veces es lo más importante de la foto.
Tengo muchísimas fotos sacadas con el móvil y ordenadas por temas: desde cosas que me han llamado la atención por horteras, a carteles espantosos o ingeniosos, paisajes, ideas de muebles, libros de escaparates para recordar más tarde, etc. Pero mi serie favorita son las fotos de cosas que me han producido una gran sensación de tristeza o alegría. Trataré de ir colgándolas por aquí. Empiezo hoy con una azotea industrial en la que tengo que aparcar de vez en cuando, y en la que hace siglos alguien ha dejado un coche tirado que parece que está mirando el paisaje. Es una de las zonas más feas de mi ciudad, pero a la vez tiene una vista a lo lejos espectacular, con el mar y Gran Canaria al fondo perfectamente visible en los días claros. Es como una mezcla de fealdad y belleza muy urbano, y que para mí refleja muy bien la falta de cuidado por la estética que caracteriza . En fin, no me quiero poner en plan profundo, es simplemente una de esas fotos que me han hecho detenerme de camino a un trabajo, para mirar el encuadre y sacar el móvil.
jueves, 1 de enero de 2009
PROPÓSITOS

Este es el primer año que me planteo lo de los propósitos de año nuevo, porque por algún extraño motivo aún mantengo la mentalidad estudiantil según la cual el año empieza en septiembre. Pero ha sido un año más bien malo, y sí tengo esa sensación de arranque y de dejar atrás un ciclo, con lo que este primer día del año tengo un par de propósitos claros. Uno de ellos es escribir con más frecuencia en este blog (lo cual es fácil ya que entre esta entrada y la anterior han transcurrido 4 meses).
Como recordatorio he elegido esta foto, sacada hace unas semanas en el Puerto de la Cruz (sí: desde el coche. Lo sé, lo sé, está mal, pero como es en una finca que da a la autopista no hay manera de sacar la foto mejor a menos que no seas el copiloto).
Para el que pueda caer por aquí y no viva en Tenerife, diré que se trata de un panel antiguo de anuncios, que desde hace un tiempo alguien utiliza para poner frases, lemas, proclamas o como lo quieran llamar. Nadie sabe quién es el autor (podríamos decir que es e Bansky tinerfeño, salvando las distancias (como la que hay de aquí a Londres, ejem). Las frases son algunas veces mejores que otras. El día que vi la frase de la foto era un día particularmente malo y la frase me llamó más la atención que otras veces. De hecho estuve un buen rato pensando sobre este tema, pero ésta es otra historia y será contada en otra ocasión...
En fin, arrancamos el 2009. A ver qué tal.
martes, 26 de agosto de 2008
LIBROS 2008 - 2º CUATRIMESTRE
Bien, va avanzando el año y la lista de libros aumenta, claro. Ya listé en mayo lo que había caído en los primeros cuatro meses del año en esta entrada. En el segundo cuatrimestre, a día 1 de agosto, me había leído lo siguiente:
18. The Curious Incident of the Dog in the Night-time, de Mark Haddon
19. Fever pitch (Fiebre en las gradas), de Nick Hornby
20. Burning Bright (El maestro de la inocencia) de Tracy Chevalier
21. Dearly Devoted Dexter, de Jeff Lindsay
22. The Pillars of the Earth (Los Pilares de la Tierra), de Ken Follett (R)
23. Hannibal, de Thomas Harris
25. Sound bites, de Alex Kapranos
26. Burning Chrome (relatos: Mercado de Invierno y Johnny Mnemonic), de Gibson
27. Atonement, de Ian McEwan
28. The Picture of Dorian Gray (El retrato de Dorian Gray), de Oscar Wilde (R)
29. Lord Arthur Saville's crime (El crimen de Lord Arturo Saville), de Oscar Wilde
30. Dernier inventaire avant liquidation (Ultimo inventario antes de la liquidación), de Frédéric Beigbeder (R)
31. The Canterville Ghost (El fantasma de Canterville), de Oscar Wilde (R)
La cantidad es menor, y mirando en retrospectiva veo que hay muchísimas más relecturas, 4 frente a 2 (los marcados con una "R"), con lo que la conclusión es que a mediados de año me vuelvo mucho más vaga y acudo a referencias antiguas, además de que hay menos libros en total (13 frente a 17). Claro que entre esta segunda lista hay auténticos ladrillos como el pésimo Burning Bright, de la autora de La joven de la perla, que es el texto más infumable que ha caído en mis manos desde que fui por última vez a la peluquería y hojeé las revistas del corazón. Evitadlo como a una plaga, los pocos que pasáis por aquí estáis avisados.
Me gusta ver en retrospectiva cómo he saltado de uno a otro, solapando las lecturas en ocasiones, guiándome por recomendaciones en otras (gracias, bleuge... tres nada menos), y recordando estados de ánimo cuando acabé éste o aquél. Es la primera vez en mi vida que hago un listado de libros así, y me parece divertido, con lo que trataré de mantener la costumbre para poder mirar atrás cuando vaya pasando el tiempo.
Trataré de comentar algunos de ellos por separado y con más detalle.
18. The Curious Incident of the Dog in the Night-time, de Mark Haddon
19. Fever pitch (Fiebre en las gradas), de Nick Hornby
20. Burning Bright (El maestro de la inocencia) de Tracy Chevalier
21. Dearly Devoted Dexter, de Jeff Lindsay
22. The Pillars of the Earth (Los Pilares de la Tierra), de Ken Follett (R)
23. Hannibal, de Thomas Harris
25. Sound bites, de Alex Kapranos
26. Burning Chrome (relatos: Mercado de Invierno y Johnny Mnemonic), de Gibson
27. Atonement, de Ian McEwan
28. The Picture of Dorian Gray (El retrato de Dorian Gray), de Oscar Wilde (R)
29. Lord Arthur Saville's crime (El crimen de Lord Arturo Saville), de Oscar Wilde
30. Dernier inventaire avant liquidation (Ultimo inventario antes de la liquidación), de Frédéric Beigbeder (R)
31. The Canterville Ghost (El fantasma de Canterville), de Oscar Wilde (R)
La cantidad es menor, y mirando en retrospectiva veo que hay muchísimas más relecturas, 4 frente a 2 (los marcados con una "R"), con lo que la conclusión es que a mediados de año me vuelvo mucho más vaga y acudo a referencias antiguas, además de que hay menos libros en total (13 frente a 17). Claro que entre esta segunda lista hay auténticos ladrillos como el pésimo Burning Bright, de la autora de La joven de la perla, que es el texto más infumable que ha caído en mis manos desde que fui por última vez a la peluquería y hojeé las revistas del corazón. Evitadlo como a una plaga, los pocos que pasáis por aquí estáis avisados.
Me gusta ver en retrospectiva cómo he saltado de uno a otro, solapando las lecturas en ocasiones, guiándome por recomendaciones en otras (gracias, bleuge... tres nada menos), y recordando estados de ánimo cuando acabé éste o aquél. Es la primera vez en mi vida que hago un listado de libros así, y me parece divertido, con lo que trataré de mantener la costumbre para poder mirar atrás cuando vaya pasando el tiempo.
Trataré de comentar algunos de ellos por separado y con más detalle.
miércoles, 13 de agosto de 2008
DOPING SÍ, GRACIAS
A raíz de los Juegos Olímpicos, de los truquillos de los chinos para lucirse en la ceremonia de apertura (¿pero a alguien le sorprende? a mí sólo me sorprende que lo hayan reconocido), y los varios casos de doping que han surgido, llevo días oyendo en tertulias de cafetería cómo la gente despotrica del tema del doping.Siempre que aparece el debate de marras recuerdo lo que hace un par de años oí exponer a un amigo mío (que conocía de primera mano el mundo de la competición deportiva, por cierto), que me pareció un punto de vista muy original y no del todo descabellado si se piensa bien. Mi amigo decía:
- ¿Doping? claro que sí. Que se dopen, y que se dopen sin mesura, ya puestos. ¿O es que alguien se cree que los que dan negativo es porque no toman más que cereales con leche en el desayuno? Todos y cada uno de los atletas de élite recurren a algún tipo de sustancia, truco (recordemos lo de sacar,oxigenar y reintroducir la sangre) o sistema que se podría considerar doping, solo que se paran en el límite establecido o se las apañan para que al llegar la hora de la verdad no queden trazas; pero la competición profesional va unida por definición a lo que la mayoría consideran doping.
Y continuaba:
- Así que, ¿por qué ser tan hipócritas? No finjamos que queremos atletas sanos como manzanas que se quedarían año tras año en las mismas marcas. La gente quiere espectáculo en los Juegos; queremos que se pulvericen récords; queremos ver proezas de superhombres o de superhéroes de cómic -aquí daba una palmada en la mesa-. Esa misma gente que quiere que Olimpiada tras Olimpiada se vea más show son los que se escandalizan cuando alguno da positivo. Doping es sólo lo que los comités han decidido que sea, porque hay sustancias químicas y medicamentos que sí están permitidos, o lo están hasta cierta dosis, etc. Así que aunque sé que nunca se va a hacer, me gustaría que algún año dejasen vía libre para que el que quiera convertirse en cobaya voluntariamente en nombre de los laureles olímpicos se atiborre a pastillas y deje dos kilómetros atrás a los demás competidores. Acabaría siendo como en Astérix y los Juegos Olímpicos...
(llegado a este punto los demás contertulios se le tiraban encima y le crucificaban con gritos de "pero no seas burro" o "¿qué dices, tío, estás loco?", pero con los años he llegado a la conclusión de que tenía razón. Nunca se hará, claro, pero sólo por guardar las formas. Y si este año han sido capaces de colocarnos a una niña china "guapa" haciendo playback, o grabar los fuegos artificiales y aplicar el fotochóp, ¿qué tendría de extraño lo otro?)
viernes, 18 de julio de 2008
LIBRERÍAS
I would be most content if my children grew up to be the kind of people who think decorating consists mostly of building enough bookshelves.(Me daría por satisfecha si mis hijos al crecer se convierten en ese tipo de gente que cree que decorar consiste principalmente en montar suficientes librerías)
Anna Quindlen, "Enough Bookshelves"
Soy un ratón de biblioteca. Una bibliófila. O mejor dicho, una bibliófaga: desde pequeña leo todo lo que me ponen delante sin discriminar demasiado; sólo hay un par de géneros que no soporto, y esto después de haberlo intentado al menos una vez antes de volver a los que sí me gustan.
Siempre he querido tener una bilioteca enorme, como en las películas y revistas de decoración, que forrase la pared (o mejor varias paredes, la habitación entera) de arriba abajo y a ser posible con escalera para llegar a los libros más altos. Llevo años envidiando sanamente bibliotecas de decorado como la del Profesor Higgins en My Fair Lady, o reales como la de un arquitecto catalán (no recuerdo cuál era) cuya casa en la plaza Real de Barcelona tiene unas sencillas estanterías de DM cubriendo las paredes a doble altura. Me gustan las clásicas de madera y sillones orejeros, como en los clubs ingleses, y las modernísimas de líneas limpias y minimalistas. Todas, siempre que los libros desborden los casilleros.
A cambio, no puedo con las librerías modulares (tele-mueblebar-librería) en las que los dueños sólo tienen libros en lotes: enciclopedias, colecciones con el lomo idéntico para "hacer más bonito", libros de atrezzo que podrían ser cajas fuertes horteras disimuladas con unas tapas y un lomo de cuero. Los libros tienen que ser diferentes, estar en distintos estados de desgaste, formar escalones y grupos de colores y letras. Los has obtenido a lo largo de años de dejarte tu paga semanal en librerías, recibirlos como regalo, traerlos de viajes, comprarlos de segunda mano; los has marcado con billetes de metro o tarjetas de embarque; algunos tienen dedicatorias, para tí o para el propietario original. Hablan de tí. Te recuerdan momentos y personas de tu vida con tanta facilidad como una foto. Te han ayudado, te han hecho reír, llorar y evadirte. Merecen un respeto.
Sigo sin tener mi biblioteca a medida, pero hace poco conseguí llenar una pared del salón con varios módulos que casi crean el mismo efecto, hasta que tenga el dinero y las ganas de sentarme a diseñar a medida lo que quiero para alojar mis libros. Tras pasar por catorce mudanzas (y un incendio) con la colección de libros aumentando y disminuyendo constantemente, y haber usado muebles de todo tipo para guardarlos, tengo cada más claro lo que necesito y lo que no. Las baldas muy anchas o muy largas son un problema, porque acumulan mucho más polvo, se desaprovecha más espacio y a la larga casi cualquier material por sólido que sea acabará pandeándose por el peso de los libros, sobre todo los de gran formato. Una vez encontré un modelo que resolvía esto: los tramos verticales eran muy estrechos, con lo que se podía reducir el espesor de cada balda sin miedo a que se deformase y además se aprovechaba mucho más cada casilla; pero aunque esto era una solución, la estropeaban porque ninguna balda era regulable, supongo que para evitar los agujeritos de regulación a lo largo de los laterales.
Mi casa actual no tiene doble altura para poder ponerle escalera sin que quede ridículo y pretencioso (además de innecesario, claro). Algunos de mis libros son apaisados y sobresalen de las baldas; sigo sin haber solucionado el problema del polvo; en un par de años se me quedará pequeña porque compro libros casi compulsivamente, más aún desde que descubrí Amazon Marketplace. Pero cuando entro en mi salón y veo mi biblioteca abarrotada, siento que mi casa me acoge.
HOPPER EN LA TATE MODERN
Edward Hopper
De todas las exposiciones temporales a las que he ido, si tuviese que quedarme con alguna sería la de Durero en el Prado y la de Hopper en la Tate Modern. A la primera fui con alguien con quien pude comentar los grabados y sus detalles durante y después de la visita; pero la de Hopper me gustó aún más, en gran parte porque fui sola, atravesando Londres en verano tras una dura semana de trabajo. Sabía que iba a ver esa exposición con un mes de antelación y por fin, el primer sábado que tuve libre salí temprano atravesando Londres hasta el edificio de la Tate Modern, aún cerrado por lo temprano de la hora.
Había estado a punto de pedir la entrada por internet pero tuve miedo de que luego al llegar estuviese tan abarrotado que ver los cuadros fuese imposible. Así que cuando me fui acercando a la rampa lateral donde se compraba la entrada y vi que sólo había unas diez personas me alegré muchísimo, porque con eso y la música en los auriculares iba a ser como si la sala estuviese vacía y la exposición sólo fuese para mí.
Me paseé por las salas con toda la calma del mundo, parando en cada cuadro y sin tener que comentar nada con nadie. Fue increíble. En un a vitrina en el centro de una de las salas había un cuaderno con el listado, escrito a mano por el propio Hopper. En las páginas impares había detallado las medidas y técnica de cada cuadro, con un boceto del mismo, lo que había cobrado por él y a quién se lo había vendido; en qué fecha lo terminó; la marca de la pintura con la que lo realizó. Se ve ahí lo meticuloso que era, lo limpio de sus bocetos y su letra, y a la vez la soltura con la que dibujaba.
Aún tengo el folleto de la exposición guardado por ahí y el otro día, cambiando los libros de una habitación a otra, me lo encontré, del tamaño de media postal emparedado entre dos libros mayores, y al hojearlo recordé perfectamente aquella mañana.
Hopper suele gustar mucho a la gente en general, tanto a los que saben de pintura como a los que no. Sus temas son sencillos, básicos, y su técnica muy limpia. La mayoría los encuentran optimistas, o misteriosos pero no agresivos. Si te detienes un rato ante uno de ellos acabas fabricando una historia completa en torno a la imagen. Creo que eso es lo que me gusta de su obra, y quizá también a otras personas que lo admiran: al observar un Hopper te haces preguntas y te cuentas a tí mismo el antes y el después de lo que sucede en ese momento congelado.
Al final de la exposición, proyectaban una entrevista a Hopper y a su mujer. Me quedé a verla y me gustó tanto que la vi dos veces seguidas. Me enteré de que su mujer fue la única modelo femenina que uso jamás: todas las mujeres de los cuadros de Hopper son ella, aunque él luego adaptase el pelo, los rasgos o el vestuario al tema que quería representar.
Lo que más me gustó de la entrevista fue el contraste de la pareja. Él, serio, tímido y cortés, muy conciso en las respuestas, hasta seco; ella, jovial, risueña y tomándole el pelo con cariño al marido a lo largo de todo el interrogatorio, quitándole seriedad al asunto y tratando que el entrevistador no se sintiese cortado por las respuestas escuetas del pintor.
En la exposición tenían el famosísimo Nighthawks, pero el cuadro que más me gustó y que para mí justificaba por sí solo la visita fue Sea Watchers, que no había visto nunca antes. No es uno de los más conocidos de Hopper y está en Washington normalmente.
(Nighthawks en cambio es su cuadro más famoso, y en la cafetería del Tate habían hecho un fotomontaje con referencias pop y parodias: los Simpson, el póster con Marilyn, Bogart y James Dean, etc. No es que no me guste este cuadro, pero he perdido la capacidad de ser objetiva con él por la cantidad de veces que lo he visto, las referencias pop, los millones de pósters y postales que hay por todas partes, como pasa con la Mona Lisa o Los Girasoles).
En fin. Sea watchers (podríamos traducirlo como Observadores del Mar, o Los que miran el mar) es el retrato de una pareja en el porche de su casa en la playa, mirando el mar. Ambos, de mediana edad, están en bañador esperando a meterse en el agua. Hay una suave brisa y el sol está saliendo, a juzgar por las sombras sobre el muro. No tienen prisa. Quizá esperan a entrar en calor antes del baño. Juntos, pero sin hablar; tienen una rutina y se conocen bien, están cómodos. Como todos los cuadros de Hopper, Sea watchers tiene esa cualidad fotográfica de contar una historia con un solo "fotograma"; mientras lo miraba me descubrí a mí misma imaginando las vidas de los dos personajes, su pasado, cómo pasaron los años antes de llegar a esa tranquilidad ante el mar, al ritual de ese baño madrugador; si Hopper se había retratado aquí con su mujer, envejeciendo juntos. Me pregunté si algún otro visitante de la exposición estaría sintiendo lo mismo ante este cuadro.Han pasado cuatro años y de vez en cuando trato de encontrar una reproducción en póster de Sea Watchers, sin éxito. Ni siquiera hay algo a buena resolución en Google Imágenes. Quizá en la tienda del museo de Washington donde se encuentra lo tengan; en la tienda del Tate estaban algunas de las otras obras, pero no ésta. Tengo que recordarlo por si algún conocido viaja a Washington alguna vez...
Mi otro Hopper favorito es Rooms by the Sea (habitaciones junto al mar). Sobre él decía Hopper:I just wanted to depict how a room must look like when there's nobody there to watch it.
(sólo quería representar qué aspecto debe tener una habitación cuando no hay nadie para mirarla)
Edward Hopper
Pero esto lo dejo para otro post.
CALLA, INSENSATO
Llevo una temporada bastante irritable, en gran parte por el horrible calor que tenemos que sufrir los que trabajamos fuera de las oficinas. Y me he dado cuenta hace poco de que oír ciertas frases muy concretas y muy frecuentes me agrava ese mal humor.Este es mi Top 5 de frases odiosas, que creo que deberían contar como atenuante, en caso de que me decida un día a asesinar al que las pronuncia:
1. "Pero al menos son de aquí". Esta frase tan irritante lo oigo cada dos por tres, invariablemente referido a Canarias, claro. Supongo que los de otras comunidades con nacionalismos la sufrirán igual. Ante cualquier crítica o comentario a algo local que no funciona como debería, siempre hay algún chauvinista que sale con la manida frase, como si eso lo excusase todo. Pues no señor, es doblemente malo que encima sean "de aquí", si tan orgulloso estás de donde vives. Actitudes como ésta son las que criticamos cuando las vemos en los médicos y su famoso corporativismo; véase la famosa frase "es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta", supuestamente dicho por Roosvelt sobre Somoza y sus barrabasadas.
Los que vivan en Canarias la reconocerán como variante del "porque somos de aquí", el eslogan favorito de los nacionalistas e infalible año tras año en todas las elecciones. Para mí la frase es exactamente lo contrario de lo que pretende: un argumento para votar a cualquier otro. Si lo mejor que puedes decir de tu partido es que es de aquí...
2. "Este es un país libre". Absurda y paleta expresión copiada de las pelis yanquis (donde también nos encontramos con "soy americano y pago mis impuestos"). Lo que me molesta es que cada vez la oigo más en situaciones relacionadas con hacer el cafre: carreras de quads por la ciudad, tíos descamisados por las plazas, tirar cosas al suelo, dar gritos, poner la música del coche a toda leche. Hace un par de años, los hijos de un vecino tiraban petardos a las tres de la tarde de un domingo por una ventana de mi edificio. Estuvieron media hora en que la munición no se agotaba y al final, viendo que tenían para rato, me decidí a acercarme a pedirles un poco de paz; pero la madre, muy dispuesta a defender a los dos bombarderos, me soltó lo del país libre. Me dieron ganas de contestarle que entonces yo era libre de darles libremente dos libres collejas a cada uno de sus hijos libres, pero me contuve. A ver cómo le explicas a alguien así que aunque éste sea un país libre, la libertad no significa hacer lo que a uno se le antoja en cada momento, que es lo que los niñatos de la ESO (y algunas de sus madres) parecen creer. Tu libertad acaba donde empieza la mía y viceversa. Este concepto tan obvio y tan bonito está camino de desaparecer, para ser sustituido por el hollywoodiense "Este es un país libre".
3. "No sabes con quién estás hablando". La única respuesta posible es "pues no, no lo sabía, pero ahora sí: con un imbécil". El que suelta lo de que no sabes con quién estás hablando (o su variante peor aún de "no sabes quién soy yo") se está definiendo como idiota, sin tener que añadir más. Por desgracia, donde más la oigo es en el trabajo y de boca de algún cliente, y ya se sabe que el cliente... siempre tiene la razón. Lástima porque me quedo siempre con ganas de soltar la contestación que está pidiendo a gritos.
4. "A mí es que me encanta el arte moderno, sobre todo Van Gogh". En ocasiones oigo este tipo de frase, utilizando en vez de Van Gogh el nombre de otro artista que hace 50 años ya era un clásico también (Dalí, Picasso, etc.) pero parece que con el pobre Vincent la tienen más tomada que con otros. De gente como Van Gogh hay toneladas de libros escritos, varios museos y aparece en postales turísticas de su país como un icono; hay chocolatinas con sus cuadros y salvapantallas; está ya aceptado y totalmente reconocido como arte fuera de dudas. Ya no vale ponerlo como ejemplo de lo moderno que se es.
Hasta un tío tan rompedor como Jeff Koons está ya fuera de la categoría de arte actual, porque está más que consagrado a estas alturas. Pero por algún motivo la gente siempre pone de ejemplo de "mira qué moderno soy, que me gusta hasta esto tan radical y novedoso" a los pobres impresionistas, y alguno va más allá y te cita a Dalí. Sé que soy una snob total, pero cuando alguien me trata de demostrar su modernez citando como referencia de lo último cosas que son de hace ya un siglo, no me lo puedo tomar en serio. Curiosamente en otros campos artísticos no pasa, nadie dice "me encanta la música moderna, como Chuck Berry", o "a mí dame cine actual, como Lo que el viento se llevó".
5. "Sobre gustos no hay nada escrito". Si hay un tema que ha dado de sí para escribir, es la belleza. Hay sopotocientos ensayos sobre qué es bello, qué es feo, qué es ordinario y qué es sublime (de esto último doy fe directa porque en la Universidad me tuve que leer varios ladrillos sobre el tema: tengo pruebas reales de que sobre gustos hay mucho escrito). Aparte de libros, sólo en internet hay gigas y gigas sobre gustos y preferencias, escrito bien claro. Yo misma escribo aquí sobre mis gustos. Cuando alguien dice esta memez es porque o bien no ha leído nunca nada fuera de la programación de la tele, o bien está defendiendo algo y se le han acabado los argumentos estéticos. Yo prefiero el espantoso chiste que contaba mi hermano:
Van dos tipos por la calle y le dice uno al otro:
- Mira, ¡una piedra preciosa!
- Pero si es un adoquín.
- Pues a mí me gusta.
Es malísimo, lo sé, pero hasta el argumento "pues a mí me gusta" es mucho más lógico que decir que... sobre gustos no hay nada escrito.
Nota: posiblemente con el tiempo vaya cambiando este top5, porque no paran de salir frases odiosas cada día. Las citadas aquí son las que me repatean ahora; en el pasado hubo otras como "te das cueeeen", "lo bautizo por si acaso", "me caso por la familia", "cuando seas padre comerás huevos" o "como que los del otro partido lo harían mejor".
martes, 15 de julio de 2008
DAVID BOWIE
David Bowie es uno de mis músicos favoritos, y cada año que pasa me gusta más. Aparte de lo innovador que fue en su época de mayores éxitos, no creo que haga falta estar recordando qué año corría cuando compuso tal o cual cosa para ponerlo en perspectiva y apreciarlo.Su música es increíble aunque no sepas quién es; la prueba es que todo el mundo conoce canciones de Bowie, pero muchas veces no saben que lo son.
Además, Bowie me cae bien como persona. Se ha dado batacazos económicos, metido en drogas y compuesto desastres, pero es un tío con clase, educado y discreto (en su vida privada, claro, no con su vestuario). Ha envejecido con una elegancia que ya quisiera Paul McCartney para sí. Le ha dado tiempo a vivir mil vidas y seguir siendo ante todo un músico respetado, por el público y por sus colegas. Él, que salía con unas pintas infames en los tiempos de Ziggy Stardust, es ahora un señor elegante, hombre de familia y que siempre que hace declaraciones dice cosas inteligentes (deberían tomar nota tantos otros...)
Me he acordado de él hoy porque en la radio hablaban de piraterías, top-mantas y descargas, y cuando sale este tema siempre recuerdo una entrevista que le hicieron a Bowie hará unos cinco años, en la que le preguntaban por esto mismo, y que si no se indignaba con los que se bajaban su música sin pagar, etc.
Bowie demostraba una vez más que cuando Timberlake y compañía van, él vuelve (iba a poner "Ramoncín" pero es que ni siquiera creo que Bowie y él tengan la misma profesión), y dijo que la industria de la música forzosamente tendría que adaptarse, que era de idiotas seguir con los mismos precios y el mismo sistema de comercialización de la música porque era darse batacazos contra un muro.
El entrevistador le pidió entonces una solución para la piratería, y Bowie, más ancho que largo, le dijo que la mejor arma de un músico contra la piratería era el directo, que ningún mp3 gratuito podría igualarse con ir a ver a un músico tocar para tí, rodeado de gente con tu misma afición, con sonido en vivo, improvisación, el calor del escenario y lo irrepetible del momento. Se me quedó grabado porque han pasado años desde que leí esto y se ha demostrado que tenía toda la razón.
Las descargas son algo imparable por mal que le pese a la SGAE, pero la gente no deja de acudir a los directos, que nunca son lo mismo que verlo en dvd u oírlo en cd.
De las muchas anécdotas que cuentan de él, esta es mi favorita: hace unos años le ofrecieron a Bowie el título de Sir, que ya habían recibido antes que él músicos como Elton John, McCartney o Mick Jagger. En Gran Bretaña se pirran por este título, que se concede a los hombres que han hecho más por el país, ya sea cultural, militar o económicamente (el equivalente para las mujeres es el título de Dame). De ahí que sean Sir o Dame gente que en España nos choca, porque lo identificamos con un título de nobleza y no por méritos, que es lo que es.
En fin, Bowie dijo que él para sus fans es Duque, que es mucho más importante que ser Sir para el resto de la gente, y rechazó el título por el que otros babean, con un par. Al fin y al cabo es el segundo artista vivo que más dinero ha ganado con su música de Reino Unido (el primero es Paul McCartney), ¿quién necesita que todo el mundo te llame Sir cuando el tiempo, y no el título, es el que te pone en tu lugar?
Como me gusta su música, me encuentro versiones de clásicos de Bowie cada dos por tres, año tras año, renovadas a veces para bien y otras para mal. En la banda sonora de Shrek 2 sale Changes, destrozada por no sé quién. En un disco de actuaciones en directo en la radio Franz Ferdinand hacen su versión de Sound And Vision, y la bordan. En The Life Aquatic with Steve Zissou tuvimos que sufrir una peli tediosa, pero la banda sonora completa es ua joya: canciones de Bowie cantadas en portugués por el brasileño Seu Jorge (Bowie, muy educadamente, dijo que sin Seu Jorge no habría podido ver otra faceta, mucho más bella, de sus propias canciones, y que se lo agradecía mucho). En Moulin Rouge, Beck hace una versión de Diamond Dogs que no está mal, aunque yo prefiero el original.
Si te gusta la música de Bowie no paras de reconocerla en los sitios más dispares. Por último, aunque prefiero no rellenar el blog con textos ajenos, leí un artículo en Rolling Stone sobre él, escrito por Cameron Crowe, que me gustó mucho. Ponerlo entero es demasiado, pero como lo mejor es la última estrofa, ahí va.
Ya había actuado con todo el mundo, cambiado la cultura pop, anunciado su bisexualidad, cambiado la moda, abierto la puerta del punk, resucitado la carrera de Iggy Pop, producido el primer (y único) éxito de Lou Reed y pasado por dos reinvenciones de sí mismo.
Tenía 28 años.
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