David Bowie es uno de mis músicos favoritos, y cada año que pasa me gusta más. Aparte de lo innovador que fue en su época de mayores éxitos, no creo que haga falta estar recordando qué año corría cuando compuso tal o cual cosa para ponerlo en perspectiva y apreciarlo.Su música es increíble aunque no sepas quién es; la prueba es que todo el mundo conoce canciones de Bowie, pero muchas veces no saben que lo son.
Además, Bowie me cae bien como persona. Se ha dado batacazos económicos, metido en drogas y compuesto desastres, pero es un tío con clase, educado y discreto (en su vida privada, claro, no con su vestuario). Ha envejecido con una elegancia que ya quisiera Paul McCartney para sí. Le ha dado tiempo a vivir mil vidas y seguir siendo ante todo un músico respetado, por el público y por sus colegas. Él, que salía con unas pintas infames en los tiempos de Ziggy Stardust, es ahora un señor elegante, hombre de familia y que siempre que hace declaraciones dice cosas inteligentes (deberían tomar nota tantos otros...)
Me he acordado de él hoy porque en la radio hablaban de piraterías, top-mantas y descargas, y cuando sale este tema siempre recuerdo una entrevista que le hicieron a Bowie hará unos cinco años, en la que le preguntaban por esto mismo, y que si no se indignaba con los que se bajaban su música sin pagar, etc.
Bowie demostraba una vez más que cuando Timberlake y compañía van, él vuelve (iba a poner "Ramoncín" pero es que ni siquiera creo que Bowie y él tengan la misma profesión), y dijo que la industria de la música forzosamente tendría que adaptarse, que era de idiotas seguir con los mismos precios y el mismo sistema de comercialización de la música porque era darse batacazos contra un muro.
El entrevistador le pidió entonces una solución para la piratería, y Bowie, más ancho que largo, le dijo que la mejor arma de un músico contra la piratería era el directo, que ningún mp3 gratuito podría igualarse con ir a ver a un músico tocar para tí, rodeado de gente con tu misma afición, con sonido en vivo, improvisación, el calor del escenario y lo irrepetible del momento. Se me quedó grabado porque han pasado años desde que leí esto y se ha demostrado que tenía toda la razón.
Las descargas son algo imparable por mal que le pese a la SGAE, pero la gente no deja de acudir a los directos, que nunca son lo mismo que verlo en dvd u oírlo en cd.
De las muchas anécdotas que cuentan de él, esta es mi favorita: hace unos años le ofrecieron a Bowie el título de Sir, que ya habían recibido antes que él músicos como Elton John, McCartney o Mick Jagger. En Gran Bretaña se pirran por este título, que se concede a los hombres que han hecho más por el país, ya sea cultural, militar o económicamente (el equivalente para las mujeres es el título de Dame). De ahí que sean Sir o Dame gente que en España nos choca, porque lo identificamos con un título de nobleza y no por méritos, que es lo que es.
En fin, Bowie dijo que él para sus fans es Duque, que es mucho más importante que ser Sir para el resto de la gente, y rechazó el título por el que otros babean, con un par. Al fin y al cabo es el segundo artista vivo que más dinero ha ganado con su música de Reino Unido (el primero es Paul McCartney), ¿quién necesita que todo el mundo te llame Sir cuando el tiempo, y no el título, es el que te pone en tu lugar?
Como me gusta su música, me encuentro versiones de clásicos de Bowie cada dos por tres, año tras año, renovadas a veces para bien y otras para mal. En la banda sonora de Shrek 2 sale Changes, destrozada por no sé quién. En un disco de actuaciones en directo en la radio Franz Ferdinand hacen su versión de Sound And Vision, y la bordan. En The Life Aquatic with Steve Zissou tuvimos que sufrir una peli tediosa, pero la banda sonora completa es ua joya: canciones de Bowie cantadas en portugués por el brasileño Seu Jorge (Bowie, muy educadamente, dijo que sin Seu Jorge no habría podido ver otra faceta, mucho más bella, de sus propias canciones, y que se lo agradecía mucho). En Moulin Rouge, Beck hace una versión de Diamond Dogs que no está mal, aunque yo prefiero el original.
Si te gusta la música de Bowie no paras de reconocerla en los sitios más dispares. Por último, aunque prefiero no rellenar el blog con textos ajenos, leí un artículo en Rolling Stone sobre él, escrito por Cameron Crowe, que me gustó mucho. Ponerlo entero es demasiado, pero como lo mejor es la última estrofa, ahí va.
Ya había actuado con todo el mundo, cambiado la cultura pop, anunciado su bisexualidad, cambiado la moda, abierto la puerta del punk, resucitado la carrera de Iggy Pop, producido el primer (y único) éxito de Lou Reed y pasado por dos reinvenciones de sí mismo.
Tenía 28 años.
2 comentarios:
Me encanta cuando usas puntos y comas. El resto también claro.
Besos*
¿, qué: quieres. Insinuar, que no; están bien usados¡?
Besos,.:)
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